jueves, enero 04, 2007

Amistades

Yo creo a todos nos pasa, después de salir de estudiar, que uno va perdiendo amistades lenta e inexorablemente. Sea la distancia, sea la falta de tiempo o simplemente se aleja uno lentamente, he llegado a entender que hasta cierto punto, es normal. La peor forma de perder amistades, creo yo, es tomar una decisión consciente y voluntaria de dejar de ser amigo de alguien.

Creo que la amistad, como cualquier tipo de relación y como cualquier cosa en la vida, se puede poner en una balanza, para equilibrar lo que te aporta la amistad y lo que le aportas. Compañía, un oído que te comprenda, intereses comunes, plática, anecdotas, historias y muchas cosas se pueden aportar en un amistad. Cuando lo que uno aporta es igual o parecido a lo que uno recibe, la amistad perdura.

Si la balanza se inclina constantemente para un lado, el que no recibe no se sentirá satisfecho. En mi caso, yo soy una persona con mucha, mucha paciencia, como un globo que se infla lentamente, pero después de un punto, revienta. Yo creo que el lado que más recibe, va a seguir pidiendo cada vez más, tanteando poco a poco, creyendo falsamente que el otro lado va a seguir cediendo. Siempre hay un punto de quiebra, digase donde el globo explota, en mi caso.

Yo estoy muy agradecido de tener amistades verdaderas, de esas que se prueban con los años, de esas que sobreviven en la distancia y en el tiempo, muy agredecido porque me han enseñado que es realmente una amistad y que no lo es.

Mi papá dejó de fumar cuando yo tenía 7. De un día para otro, una historia exitosa de "el último cigarro". Yo dejé una amistad de un día para otro. Ambos era mejor dejarlos más temprano que tarde, pues ambos eran un vicio pernicioso.

Escucho: Tchaikovsky / Piano concerto No. 1 (allegro)

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